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lunes, marzo 7

Kamelie, la bailarina que no fue.

En estos días vi "El cisne negro" (Black Swan), una película con el tema del ballet. Quizá como millones de chiquitinas, ahora adultas, les recordó una etapa de su vida en la que sus mamás las llevaban al ballet. Bueno, yo les contaré mi historia.

No sé como me llegó el gusto por el ballet a la edad de cinco o seis años. Apenas recuerdo de niña ver espectáculos de ballet en televisión y me pregunto ¿cómo y en qué canal es que en televisión abierta a inicios de los ochenta transmitían eso? Hoy sería impensable. Creo que intentaba bailar como ellas cuando mi madre me preguntó ¿Quieres ir a la Casa de la Cultura a las clases de ballet? -¿Qué es Casa de la Cultura?, le respondí.  Me compraron dos leotardos, uno negro y otro rosa, medias rosas, y chanclitas de ballet y allá voy, dispuesta a ser mi mejor papel en la danza clásica. Emocionada entro al salón, encuentro un rostro familiar de alguna niña de mi escuela, me hace entrar en cierta confianza. Yo siempre seria, disciplinada y atenta, seguía las indicaciones de la instructora. Hacía lo que me pedía, pero no era lo que yo buscaba: yo quería bailar, y esa señora nos hacía perder el tiempo con ejercicios. Primero, nos encargó traer papel con las medida de nuestra propia altura, y crayones, luego a escoger pareja. Teníamos que tendernos sobre la sábana de papel y dibujar el controno del cuerpo de nuestra pareja en él. Las manos fue lo más complicado, sobretodo si tienes siete años. Pero la clase de dibujo era otra y yo quería clase de danza. Supuse que después de este ejercicio lo bueno estaría por comenzar. A la clase siguiente la maestra nos encargó un hula hula, mi madre estuvo coniguiendo uno por toda la ciudad hasta que dimos con él. Sería utilizado para el siguiente ejercicio: Nos situábamos en el centro del hula hula el cual estaba tendido en el piso, nos hacíamos pequeñitas en cunclillas y nos imaginábamos que éramos semillas de las cuales una planta iba creciendo. La verdad apenas entendía sobre el crecimiento de las plantas, pero imitaba a mis compañeras de al lado. Se me hizo divertido, pero no era lo que yo buscaba: bailar de puntitas y de manera elegante. Le dije a mi madre que eso no me estaba gustando y ella me ofreció cambiarme de escuela.

Entro a una clase de ballet en los cursos de extensión artística de una universidad particular. La maestra enseña simultáneamente a dos grupos a la misma hora en el mismo salón, o por lo menos se traslapaban algunos minutos, lo suficientes para recordar sus coreografías y vestuarios hasta el día de hoy. Eso era el ballet para mí, las posiciones, las técnicas para no marearse, repetir una y otra vez la coreografía y cada vez perfeccionarla hasta conseguir un "Muy bien Kamelie". Ahí, no estorbaba mi delgadez, mi pie plano tenía esperanzas de desaparecer y mi asma lo cuidaba con grandes chamarras y bufandas. Mientras atendía la maestra al otro grupo, el de las niñas mayores, nos dejaba ejercicios de estiramiento. No es necesaria una fotografía para recordar mi imagen frente al espejo. Nunca me había observado tanto frente a él, la autoconsciencia llegaba y me daba escalofríos.

Las niñas mayores vestían de azul pastel, un color que odiaba pero que con gusto usaría sólo para bailar El Lago de los Cisnes. Claro, sólo era un brevísimo fragmento de la obra la que ensayaban, pero recuerdo que memorizaba los pasos para ensayarlos en casa. Añoraba el momento de crecer como ellas y bailar esa música.

Así transcurrieron los meses y se acercaba el día de nuestra presentación de fin de curso. Mi primer vestuario de verdadera bailarina iba a ser comprado. Fuimos a comprarlo a Estados Unidos y francamente sentía que mi sueño se estaba volviendo cada vez más real. La fecha se había fijado para un jueves y eran ya los últimos ensayos. El disco de vinil de Richard Claydermann estaba en mi casa y la Balada para Adelina sonaba todas las tardes repitiendo los pasos para que todo saliera perfecto. Mi madre había sido avisada que la presentación se haría frente a la explanada de biblioteca un jueves. Posteriormente y debido a la logística se adelantó la fecha para un martes. La maestra nos lo repitió un par de veces e hizo hincapié a cada uno de nosotros a la salida. "Le avisas a tu mamá, Kamelie". -Sí, maestra. A los siete años, los días, las horas y los minutos, se mezclan en algo que se llama eternidad, y a veces tiene un sabor amargo.

Pasó el martes, el miércoles y el jueves, me fui con mi tutú nuevo, mi mejor chongo y los nervios de presentarme frente a los adultos. Al llegar la explanada lucía desolada, totalmente vacía, al menos hubiera querdio encontrar sillas, basura, algo, alguien... nada. Fuimos extrañadas, mi madre y yo, a la escuela de danza. La secretaria, friamente me comunicó que las clases habían terminado hacía una semana, y que el martes pasado habría sido la presentación final. Me invadió la tristeza  y me enojé con mi desmemoria. ¡Cómo pudo pasarame eso! Lloré de impotencia. Decidí no regresar ya más al ballet, creo que por pena. Yo decidía cosas muy serias en ese entonces, como dejar de ver a mi padre, por ejemplo.  Años después me preguntaría qué hubiera pasado si hubiese permanecido en aquel grupo, mi pie plano, mi oculta escoliosis y mi eterno asma no creo hubieran ayudado a destacar en ese arte. Las ganas de bailar continuaron, entrenaba a mis hermanas y con el tutú de la infancia de mi madre aunado a mi traje nunca estrenado en público, parecía que las coreografías, impuestas por mí, iban tomando forma. Llegó otra música, otras coreografías, otros pasatiempos, y el ballet se volvió recuerdo.

Hasta hace pocos años descubrí que la señora que nos ponía a dibujar nuestros contornos y hacer ejercicios de plantita en crecimiento era Carmen Bojórquez, y en esos años, con esos alumnos formó el grupo de danza contemporánea Paralelo 32.

Ahora, mi sobrina, deportista de alto rendimiento, en plena adolesecencia quiso dejar todo, dejar horarios estrictos y entrenamientos exhaustivos. Le cuento esta historia, quizá sólo la parte que le sirve, que es el "¿qué hubiera pasado?" le digo que no se quede con las ganas, que va a la mitad del camino, que no tire la toalla y que siga en lo suyo, que tenga la certeza de sus verdaderos límites. Tomó mi consejo, y no se está quedando con la duda.

domingo, noviembre 21

Fotografia recuperada.

Una casa abandonada, como barco a la deriva, cristales rotos, cortinas al aire, todo en ella es polvo, la habita una comunidad de palomas en el segundo piso. En el primero mis recuerdos son sepia, son los recuerdos de mis retratos, fotografias perdidas, humedecidas todas, que ya no existen. Recuerdos de mis recuerdos: Mi cuerpo de nina recostada en un sofa, intepretando historias en las volutas en los ladrillos en el techo, el columpio navidenio, mi abuela sosteniendome vestida con su sueter verde afelpado. Podria decir que nada existe, pero seria mentira, todo existe, tal y como se dejo. Eso es una capsula de tiempo. Eso es la guardida de mi infancia. Eso es el inicio de todo lo que fue y lo que sera. Otra entro' y trajo hasta mis manos una papel fotografico que, en mi funciona como espejo. Era la nina que hacia guardia a su espacio primigenio, a su jardin de juegos. Hoy el espacio sin ella, se perfila para derrumbe. Que bueno, podra descansar y seguir jugando en otros patios.

Detalle de la pieza "Orbita familia" de Francisco Alcala (Tijuana)
seleccionada en la 7 Bienal Fotografica de Baja California

domingo, septiembre 27

La noticia es: Mi padre ha muerto.

Me acaban de dar la noticia que mi papá murió el martes pasado. ¿Qué siento? Simplemente nada. Siempre imaginé este momento y a veces pensaba que me daría mucha alegría, a veces pensé que realmente me dolería por tener contados momentos buenos en mi vida con él y finalmente lloraría. Pero no, nada de eso. La sensación es vacía, hueca. Ahora podré cominar libremente y no tener que topármelo en la calle, sacándole la vuelta, que la posibilidad de un recuento ya no lo será más, mi vida se tranquiliza.

Curiosamente, ayer lo recordaba vìvidamente cuando llegué a una marisquería, junto en la contraesquina hace tres décadas, en una casa color amarillo (y continúa del mismo color) chocó en su motocicleta. Me sorprendió el sentimiento que una niña de cinco años tuvo cuando le dijeron "Tu papá chocó", que en ese entonces para mí era sinónimo de muerte. Me alegré tanto, quizá como acto reflejo hubo una sonrisa gigante y seguramente di unos saltitos, antes que de dijeran "Está en el hospital y pronto saldrá", en ese entonces mi felicidad cayó al suelo al saberlo vivo. "Mala hierba nunca muere" dijo mi madre, de ahí ese dicho está en mi top 5. Cómo una niña a esa edad puede comprender el significado de la muerte y más aún alegrarse de ello. Me asusto solita.

Por eso las motos siempre me han recordado a él. Sin embargo, y como casualmente ayer lo comentaba en una fiesta, yo quiero una moto. Con mis ahorros y aguinaldo comprarè una en San Diego, ya lo tengo todo planeado. Seguramente me sentiré un poco él sobre ella, no lo podré evitar. Mi moto será de color verde sixities y con tipo Vespa, nada que ver con sus gustos. Al subirla me sentiré la villana de la película. De la película de Kamelie Zarzamora.

lunes, abril 27

Querìa ser nadadora mexicana y llegò la influenza.


Mi familia està emocionada porla participaciòn de mi sobrina Airy en la Olimpiada Nacional. Hoy me actualizò mi madre su resultado en la jornada de hoy en Tijuana. Desde el jueves està la niña de 11 años concentrada con el resto del equio en Tijuana. Hoy no competìa, sin embargo hubo la oportunidad y la aprovechò mejorando considerablemente sus tiempos logrando pasar a la semifinal en alguna categorìa. Mi hermana, su madre, se mantiene atenta viendo al toro desde la barrera, ya que debido al caracter de la competencia, no lepermiten ni comer ni dormir con su familia. Le habla por telèfono como lo hace su abuela desde Mexicali.

Le acabo de hablar al celular de mi hermana. Le informo que las màs recente noticia es la suspensiòn del evento por parte de las autoridades. Me cuenta que diario ingresan a la alberca y al recinto mucha gente de estados del centro del paìs, todos con tapabocas. Algo nos dice que aun hay esperanza de que Airy siga en competencia, ambas sabemos que -como siempre- la esperanza es lo ùltimo que muere y confiamos que todo el esfuerzo de Airy y de sus papàs no serà en vano, que està, su mayor competencia por el momento la seguirà estilumando en mejorar marcas, como hoy, que superò por mucho su propia marca. Y asì sucede.

No sè si a estas altas horas de la noche mi hermana sepa que la competencia de nataciòn es la unica que queda en pie. Los boletines que aparecen en diarios electrònicos locales no dan màs razòn. Algo me hace sospechar que "La Negra", apodo cariñoso y polìticamente incorrecto de la sobrina, tiene reteharta suerte. No es lo primera noticia buena de esta historia.

Airy naciò en EUA, vive allà y entrena en el equipo de nataciòn bajacaliforniano. Como ya habìa comentado antes aquì, ella y su familia vienen y van como gitanos diariamente. La sentri les queda chica ya. El problema es que Airy no podìa represenatarnos a los bajacalifornianos por ser gringa. Tenìa que nacionalizarse mexicana en un plazo de pocos dìas, ya que la fecha limite se acercaba. Un problema en el llenado se su acta de nacimiento ocasionò los nervios de su madre, su familia y del enternador. Visitas a la burocracia y vueltas a varias oficinas en vano, sin respuesta. Un poco de presiòn de la parte superior del organigrama dio respuestas positivas. Un pastel en celebraciòn. Una familia 100% binacional. Ya mexicana, supongo que valorò haberse qudedado a un pelito de no competir lo que la està llevando a invertir màs esfuerzo para romper sus propias marcas.

La ultima noticia del portal en internet, es que todo se suspende excepto la nataciòn. Demasiada buena suerte.

Ahì està en tapete tendido, solo hay que caminar en èl, Airy... y ràpido.

Mucha suerte Negra.

martes, abril 14

Ya lo he dicho...

Después del domingo ya puedo morir a gusto.
Todos mis deseos estarían cumplidos.

viernes, octubre 31

Vocabulario de reciente adquisición

Fresneles
leekos
varas
estibadores
maquinista
gogos

El teatro es otro país, donde tienes que aprender su lengua,
para que lo imaginado por alguien se convierta en realidad.

viernes, agosto 22

Horror

... cuando despiertas interés en ciertas personas fuera de la común. Alguien estuvo pidiendo a una conocida mis datos de nacimiento para hacerme la carta astral, es astrólogo y necesitaba saber si nuestros destinos eran compatibles (muy raro). Lo bueno es que vive muy lejos de aquí. Y sospecho que un funcionario de primer nivel está por el mismo lado, hoy llegué a la oficina y tenía recado telefónico que olía a pretexto, y apenas ayer nos presentaron.

Huyo de lo apabullante, me freakea, no sé manejarlo, y tampoco me interesaría saberlo.

jueves, abril 10

Quizás, quizás, quizás

Por primera vez en un autobús de pasajeros (de los que tanto he entrado y salido), bajé la Rumorosa escuchando música en vivo: saxofones, clarinetes y platillos que ponían la piel chinita de escucharlos tan cerca... y tocaron mi canción favorita (complasencia), que por cierto, fue la canción favorita de mi abuela también, una de sus tantas herencias no-habituales.

viernes, marzo 7

La frase de ayer (póngale la música de su predilección)

El lunes no nos vimos
El martes pasó lo que pasó
El miércoles se me olvidó
Y hoy me acordé

miércoles, febrero 6

Mi sobrina




Ustedes saben que no acostumbro a platicar en este espacio sobre personas (y personajes, jeje)de mi familia. Hoy hablaré de un miembro que se está volviendo público (¡otro!). Les confieso que ahora la emoción me gana. Ella es la sobrina mayor de los cuatro que tengo. Se llama Airy y ya he hablado de ella en algunas ocasiones en este espacio. Hoy lo volveré a hacer, porque otra vez confirmo mi súperorgullo de tía, verán:



Hace varios años atrás Airy entró a un curso de natación, de esos que dan en las casas con alberca. Sólo duró un año ahí, porque le recomendaron que entrara a la Ciudad Deportiva, donde había entrenadores profesionales. Bueno, pues allá se va, bien chiquitita ella. Y sí, de ahí inició con competencias locales, entre escuelas y clubes, en verano, costumbre de varias generaciones de mexicalenses.

Al año siguiente ya compitió con otras ciudades, aquí mismo, a veces le iba bien otras muy bien. Al otro año ya se va a competir a Tijuana, Ensenada, o sea estatalmente. Así se la ha pasado, todo este tiempo, con entrenamientos diarios (todo el año). Luego compite en El Centro, California, en Blyte (¡se internacionaliza pues!), .. y sigue entrenando diario diario diario, de lunes a sábado, a veces hasta días festivos, este año entrenó hasta el 1 de enero, todos en casa en piyama y ella en traje de baño. Mi hermano preguntó "¿Para agarrar condición?" y mi hermana contestó sabiamente: "No, para que no la pierda".





El mes pasado fue a Ciudad Juárez y este fin de semana se va a Guadalajara. Ay nanita, espero que le vaya requetebien, ¡tú sabes que puedes Negra! ¡échale ganas!





También admiro a mi hermana que se ha esforzado mucho para ello, ella es un gran ejemplo de madre para mí, a pesar de que soy su hermana mayor. No todos los niños tienen la fortuna de tener una mamá así, que los impulse a lograr metas en verdad grandes. Si algún día tengo hijos quiero ser como mi hermana (aunque no les comparía tantos juegos, jeje). Airy tiene varias medallas en un exhibidor en su casa, pero la más grande medalla es tener a esa familia de oro.





La Negra fue mi primer sobrina y ella sabe que la quiere mucho su tía y madrina. Casi todos los días nos vemos, a veces nos saludamos por messenger y tiene nuestra foto en su myspace, como que creo es algo significativa para los adolescentes de ahora... y eso me agrada.




¡Tú puedes, Negra!







Airy Lapits y Kamelie
Post relacionados: Julia la brujita y Airy la nadadora.

jueves, enero 17

A volar

Hace pocos años me tocó tomar uno de los vuelos directos más largos que hay en los EUA (en comparación, pues). Fui la primera en llegar, empezó la gente a llenar la salita y me acerqué a una mujer que estaba detrás del mostrador para preguntarle algo. Subimos al avión y vi a esa misma mujer con una gorra muy mona y pensé que era la asistente del piloto.

Fue el mejor vuelo que he tomado, tranquilo y justo en la madrugada, aterrizamos justo cuando el sol apenas mostraba su copete. Después una azafata nos comunicó que ese era el primer vuelo del piloto, nos solicitó un aplauso por ello. Su nombre pertenecía a una mujer, salió y le brindamos un fuerte aplauso, aunque yo internamente traía una pena enorme, nunca imaginé que la mujer de la gorrita linda era la piloto.

Hoy me despertó un sueño. Viajaba en un avión sobre Mexicali, era una piloto. Cuando los demás pasajeros empezaron a gritar me di cuenta que estábamos en problemas pero volteé a ver a la piloto y tenía un aplomo envidiable, no se mostraba nerviosa pero sí muy concetrada y segura de sí, apenas pestañeaba. En ese momento vi que su intención era aterrizar en plena avenida Zaragoza, el cálculo era sumamente difícil, sobretodo porque había mucho tráfico y el semáforo se iba a poner en rojo en breve tiempo. Afortunadamente alcanzamos el "anaranjadito" y logramos evitar provocar una tragedia. Pero el problema es que el avión traía mucha viada además que la curvita que hace la avenida aunada del segundo semáforo eran dos obstáculos muy difíciles de pasar. La piloto me sorprendió porque en microsegundos dio solución al gran conflicto: puso a girar al avión en su propio eje, justo frente al COBACH. En un momento me marié, pero me agarré muy muy fuerte de... algo, no sé qué era pero no se me quitaba el mareo que cada vez era más y más fuerte, y el avión no paraba de girar, y yo me mareaba y... me desperté.

Hoy me he dado cuenta que todos los días intento ser esa piloto. En problemas grandes, me gustaría solucionar todo girando sobre mi propio eje, no perder la determinación y tener el temple necesario para llegar con vida hasta el final.

miércoles, enero 2

De esos tipos nefastos...

En mis tiempos de estudiante teníamos que hacer una práctica en una clase la cual consistía en aplicar encuestan en alguna organización. Así que acudí a aplicarlas al lugar en el cual me imaginaba trabajar, se me hacía interesante y conocía a uno de los subdirectores. Le pedí permiso y me canalizó con una persna quien me autorizó y así pude dar incio a mi tarea. La gran mayoría de la gente me ayudaba a contestar el cuestionario, otros no, ya que no era obligatorio. Como soy muy rpáctica quise terminar ese día, pero desgraciadamente no pude y regresé al siguiente para darle fin a esa estapa de campo y aplicar el resto de los cuestionarios. Ya casi para concluir, un tipo alto se acerca a mí, no era mucho más grande que yo pero se miraba pedante con un saco que usaba en una ciudad donde nadie casi lo porta. Me preguntó secamente que si yo era quien estaba aplicando esas encuestas y le dije que sí. me hizo pasar a su oficina inetmepstuasamente. Ya en su pequeñísima oficina, se sentó en su escritorio y me dijo que quedaba suspendida estos cuestionarios ya que él no había en ningún modo autorizado su aplicación. No quise armar nungún problema y sólo me limité a decir que sí tenía la autorización y de uno de los subdirectores. El se puso furibundo y me pidió el nombre de mi maestra. Frente a mí le marcó y en eso escucho que me estaba reportando y quejándose de mí por lo que ya no me interesó saber más de su opinión, total para esas alturas ya tenía lo que quería. Mientras detenía su auricular quiso detenerme, me dijo "No, no te vayas", "Sí, me voy, al cabo que las encuestas ya las tengo" le dije con una sonrisa de oreja oreja, eso sí muy irónica, rasgo que a veces es muy difícil ocultármelo.

Salí de esa oficina muy tranquila, aunque algo descepcionada de los colegas (estudiamos lo mismo), porque se supone que nos debemos apoyar no poner trabas. Creo que la maestra en su clase me alcanzó a comentar algo, apenas como mera información. No pasó a mayores, no tenía porque pasar.

Hoy los diarios me recordaron su existencia. El tipo trató de matar a su esposa, para quitarle los niños. La apuñalo y huyó, pero finalmente se entregó. Muchos se han sorprendido porque "se miraba muy normal". "Es un homónimo" dijeron los que lo conocían. Creo que fui la única que no dudó de que fuera él, un tipo déspota y alzado.

Desde aquel día lo seguí tratando como educadamente mi madre me ha enseñado a saludar a toditita la gente, léase "bien" (aunque a veces hago que se me olvide esta enseñanza absurda).

Después él ya no laboró en esa organización, yo fui contratada ahí y este marzo cumpliré 10 años trabajando. El subdirector que me dio permiso, Eduardo Arellano, falleció hace algunos años. Y él, me pareció siempre un tipo nefasto, aunque hoy, precisamente hoy medio mundo piense que el periódico se eqivocó.

martes, noviembre 27

Estos días...


He sido una ... observadora del castor aguador...
...fan de piratas clones de Sparrow...

...conversadora con directores teatrales...

... personaje de un encuentro de viejas amigas

(ninguna en su ciudad. Casi me convencían de un piercing)...


... indocumentada...

... muerta mal enterrada (por eso aún ando por acá)...

...viajé en un camión chicalense del año 2068...



...y quise ser Rose (no sale el DiCaprio porque él tomó la foto)...

...el chupacabras me atacó...

...me escapé del manicomio (eso no es novedad, claro)...

... me escondí de la poli...

... y en fin, esto he hecho. No he tenido tiempo de mantener este blog, y creo que seguirá siendo escaso, pero de vez en cuando andaré por acá, haciendo de las mías. Saludo a ti lector y hasta pronto.

martes, agosto 21

Según mi familia...

...yo soy el ser más antisocial del orbe.
(¡y tienen razón!)





Gracias a Memo por la idea de la imagen.

Mala noticia

Que me han dejado una herencia.

miércoles, julio 4

Y eso me pasa por...

... tratar de ser buena gente, decirle sí a todo, ayudar a quien me lo solicita: craso error. Y es que me siento muy halagada cuando alguien me pide un favor, al contrario de incomodarme, el favor implica un reto para mí y sé que puedo ayudar a alguien. Pónganme a prueba, por ejemplo: Pídanme el título de una canción sobre las prostitutas y mi memoria recordará algo, algún cantante o frase y terminaré en internet buscando una, dos, tres o más canciones de referencia. Pídanme cómo localizar a fulanito (a) artista y seguro les consigo la respuesta. Mi formación religiosa me dice que tengo que hacer una buena acción del día: la voz de la monja fronteriza no se me quita de la cabeza.


Lo malo de esto es que en ocasiones los "ayudados" ni siquiera sabe que lo son y en el proceso si algo sale mal yo tengo la culpa. O qué me dicen cuando dos "ayudados" se me juntan y uno se pone celoso (a) del otro "ayudado" y para luego es tarde que se me enoja por no estar en sus prioridades de ayuda. Hasta regañada salgo, me dan la espalda y ya no me dirigen la palabra, todo por andar de buena gente.


Yo creo que tendré que ir a rehab para quitarme esa mala maña de hacer favores. "No haré favores, sólo por hoy" será mi frase del día. Pónganme a prueba.

viernes, junio 15

Fotos de una audremaniaca



Foto 1: ¡Oh! ¡El paparazzi* me cachó en plena obsesión!
Foto 2: Gabrielo + obsesiva + cartel de Audrey Hepburn**.

* Gerardo Sánchez Benavides.
** Carteles, libros, música y antigüedades en venta en Bazar de libros en av. Obregón 697 (frente a Moviestar).

Nervios

Hoy es la primera reunión con mis ex-compañeros de universidad.
A la mayoría no los veo como hace 10 años.
¡Qué nervios!

jueves, junio 7

Miniresumen resumido.

  • Estuve en Tijuana. Organicé un evento y me dio gusto volver a mucha (pero mucha) gente de allá. Fui a la Feria del Libro y me comí una paella riquísima. Saludos a mis dos lectores tijuanenses.
  • Curiosamente regresé a Tijuana, fui a ver a Manú Chao. Me gustó más en Coachella. La Plaza de Toros de Playas no es tan grande, que la de Mexicali, mucho menos bonita. La gente se estancaba en las entradas. Finalmente ocupamos un lugar... aburrido, a un lado de nosotras estaba un periodista del Zeta de Tijuana. Parece ser que se aburrió primero que nosotras y se fue a mitad del concierto. Buscamos un lugar mejor, pero no había, porque en el que escogimos una tipa negroide fue atrapada por pleitera. Al ratito un vaso con hielos se derramó en mis pantorrillas, algo bueno de llevar zapatos de metedera, calcetines quitafácil y bermudas esa fría tarde tijuanense, el agua no mojó mucho. Terminamos comprando aretes y pulseras en los tendidos de afuera. No fuimos los únicos que se retiraron antes de que se acabara el evento, el cual era un copy-paste del que vi el 30 de abril. Quisimos firmar esa hoja que dijo que estaría afuera para liberar los presos políticos de Oaxaca pero como que la iban a poner al final final, no había nadie atendiendo ahí.
  • Lo mejor de mi segunda ida a Tijuana fueron dos cosas.
  • La primera es ver la Rumorosa quemarse. Nunca había visto eso. Llamas altas arriba y abajo y otras a menos de 15 metros de nosotros. Pasamos la curva más peligrosa en medio de humo, apenas se podía ver. Ningún bombero. Un pasajero del camión me contó que en la mañana, cuando pasó por ahí, empezaba a quemarse, es decir, siete horas antes. Pareciera que no se puede haber incendios, que son puras piedras, pero cuánta ramita hay escondida.
  • La segunda es ver a mi amiga, después de tantos meses. Su departamento está padrísimo, está en lo alto de una loma semideshabitada, un clima perfecto. Se ven las casas, la playa y San Diego. Este punto incluye también la plática con otro amigo* y su novia de nombre Tusique, su hermano el Tusiquito menor y un reportero recién despempacado del D.F., fue pijama party, estábamos muy cansados pero cómo nos reímos. Gracias amiga.
* Este amigo maneja quemando llanta en La Rumorosa.

viernes, mayo 11

Shameless self promotion.

Pues este post es 100% shameless self promotion, como diría el buen Rafa Saavedra. Así es, querido lector, este lunes me despido del calor naciente de Mexicali y me voy un día a Ensenadita al el evento del volante que acá pego.

Me voy con mi colega Ceci, nuestro reto no es dar nuestra ponencia sino... ¡manejar hasta allá! Es decir, nos da miedo el volante. Si he manejado de aquí a Tijuana, de Tijuana a Ensenada, pero no de Tecate a Ensenada (bonito paisaje, carretera de miedo). Adicionalmente las llantas de mi carro se han encariñado con un tornillo y un clavo que guardan para si desde hace seis meses. Tampoco le he hecho el servicio requerido. Ya sé, soy nefasta. Yo soy la que me animé a manejar, aunque no me gusta tomar carro ajeno. No me animaría si no fuera el mismo modelo que mi carro, del mismo año ¡y del mismo color! ¡como el de Ceci! Sí, si ya sé lo que piensan:o nos copiamos, ¡pues no! ni nos pusimos de acuerdo... sólo es que coincidimos, como coincidieron mis dos jefas (ver post de las dos jefas). Qué coincidencia ¿verdad? Las dos solteras, en su treinta, comunicólogas, inteligentes, guapas... je je.

Suerte para nosotras.