En estos días vi "El cisne negro" (Black Swan), una película con el tema del ballet. Quizá como millones de chiquitinas, ahora adultas, les recordó una etapa de su vida en la que sus mamás las llevaban al ballet. Bueno, yo les contaré mi historia.
No sé como me llegó el gusto por el ballet a la edad de cinco o seis años. Apenas recuerdo de niña ver espectáculos de ballet en televisión y me pregunto ¿cómo y en qué canal es que en televisión abierta a inicios de los ochenta transmitían eso? Hoy sería impensable. Creo que intentaba bailar como ellas cuando mi madre me preguntó ¿Quieres ir a la Casa de la Cultura a las clases de ballet? -¿Qué es Casa de la Cultura?, le respondí. Me compraron dos leotardos, uno negro y otro rosa, medias rosas, y chanclitas de ballet y allá voy, dispuesta a ser mi mejor papel en la danza clásica. Emocionada entro al salón, encuentro un rostro familiar de alguna niña de mi escuela, me hace entrar en cierta confianza. Yo siempre seria, disciplinada y atenta, seguía las indicaciones de la instructora. Hacía lo que me pedía, pero no era lo que yo buscaba: yo quería bailar, y esa señora nos hacía perder el tiempo con ejercicios. Primero, nos encargó traer papel con las medida de nuestra propia altura, y crayones, luego a escoger pareja. Teníamos que tendernos sobre la sábana de papel y dibujar el controno del cuerpo de nuestra pareja en él. Las manos fue lo más complicado, sobretodo si tienes siete años. Pero la clase de dibujo era otra y yo quería clase de danza. Supuse que después de este ejercicio lo bueno estaría por comenzar. A la clase siguiente la maestra nos encargó un hula hula, mi madre estuvo coniguiendo uno por toda la ciudad hasta que dimos con él. Sería utilizado para el siguiente ejercicio: Nos situábamos en el centro del hula hula el cual estaba tendido en el piso, nos hacíamos pequeñitas en cunclillas y nos imaginábamos que éramos semillas de las cuales una planta iba creciendo. La verdad apenas entendía sobre el crecimiento de las plantas, pero imitaba a mis compañeras de al lado. Se me hizo divertido, pero no era lo que yo buscaba: bailar de puntitas y de manera elegante. Le dije a mi madre que eso no me estaba gustando y ella me ofreció cambiarme de escuela.
Entro a una clase de ballet en los cursos de extensión artística de una universidad particular. La maestra enseña simultáneamente a dos grupos a la misma hora en el mismo salón, o por lo menos se traslapaban algunos minutos, lo suficientes para recordar sus coreografías y vestuarios hasta el día de hoy. Eso era el ballet para mí, las posiciones, las técnicas para no marearse, repetir una y otra vez la coreografía y cada vez perfeccionarla hasta conseguir un "Muy bien Kamelie". Ahí, no estorbaba mi delgadez, mi pie plano tenía esperanzas de desaparecer y mi asma lo cuidaba con grandes chamarras y bufandas. Mientras atendía la maestra al otro grupo, el de las niñas mayores, nos dejaba ejercicios de estiramiento. No es necesaria una fotografía para recordar mi imagen frente al espejo. Nunca me había observado tanto frente a él, la autoconsciencia llegaba y me daba escalofríos.
Las niñas mayores vestían de azul pastel, un color que odiaba pero que con gusto usaría sólo para bailar El Lago de los Cisnes. Claro, sólo era un brevísimo fragmento de la obra la que ensayaban, pero recuerdo que memorizaba los pasos para ensayarlos en casa. Añoraba el momento de crecer como ellas y bailar esa música.
Así transcurrieron los meses y se acercaba el día de nuestra presentación de fin de curso. Mi primer vestuario de verdadera bailarina iba a ser comprado. Fuimos a comprarlo a Estados Unidos y francamente sentía que mi sueño se estaba volviendo cada vez más real. La fecha se había fijado para un jueves y eran ya los últimos ensayos. El disco de vinil de Richard Claydermann estaba en mi casa y la Balada para Adelina sonaba todas las tardes repitiendo los pasos para que todo saliera perfecto. Mi madre había sido avisada que la presentación se haría frente a la explanada de biblioteca un jueves. Posteriormente y debido a la logística se adelantó la fecha para un martes. La maestra nos lo repitió un par de veces e hizo hincapié a cada uno de nosotros a la salida. "Le avisas a tu mamá, Kamelie". -Sí, maestra. A los siete años, los días, las horas y los minutos, se mezclan en algo que se llama eternidad, y a veces tiene un sabor amargo.
Pasó el martes, el miércoles y el jueves, me fui con mi tutú nuevo, mi mejor chongo y los nervios de presentarme frente a los adultos. Al llegar la explanada lucía desolada, totalmente vacía, al menos hubiera querdio encontrar sillas, basura, algo, alguien... nada. Fuimos extrañadas, mi madre y yo, a la escuela de danza. La secretaria, friamente me comunicó que las clases habían terminado hacía una semana, y que el martes pasado habría sido la presentación final. Me invadió la tristeza y me enojé con mi desmemoria. ¡Cómo pudo pasarame eso! Lloré de impotencia. Decidí no regresar ya más al ballet, creo que por pena. Yo decidía cosas muy serias en ese entonces, como dejar de ver a mi padre, por ejemplo. Años después me preguntaría qué hubiera pasado si hubiese permanecido en aquel grupo, mi pie plano, mi oculta escoliosis y mi eterno asma no creo hubieran ayudado a destacar en ese arte. Las ganas de bailar continuaron, entrenaba a mis hermanas y con el tutú de la infancia de mi madre aunado a mi traje nunca estrenado en público, parecía que las coreografías, impuestas por mí, iban tomando forma. Llegó otra música, otras coreografías, otros pasatiempos, y el ballet se volvió recuerdo.
Hasta hace pocos años descubrí que la señora que nos ponía a dibujar nuestros contornos y hacer ejercicios de plantita en crecimiento era Carmen Bojórquez, y en esos años, con esos alumnos formó el grupo de danza contemporánea Paralelo 32.
Ahora, mi sobrina, deportista de alto rendimiento, en plena adolesecencia quiso dejar todo, dejar horarios estrictos y entrenamientos exhaustivos. Le cuento esta historia, quizá sólo la parte que le sirve, que es el "¿qué hubiera pasado?" le digo que no se quede con las ganas, que va a la mitad del camino, que no tire la toalla y que siga en lo suyo, que tenga la certeza de sus verdaderos límites. Tomó mi consejo, y no se está quedando con la duda.
lunes, marzo 7
Kamelie, la bailarina que no fue.
Y la culpa la tiene
Kamelie
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3:17 a.m.
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Etiquetas: arte, Memorabilia, personal
domingo, abril 13
...este... tengo que mandar un mail...
Más allá de esta curiosa coincidencia (en verdad lo que menos quería era revisar mi correo electrónico) ese momento no se me olvidará por varios -muchos años-. Se trata de un taller con los internos del ce.re.so de El Hongo, que impartió mi amigo, colega y guticompa Ramón García Vázquez. Sólo para explicar la imagen que aparece tras de Fernando Corona y yo, fue hecha por un interno que al llegar al taller pintaba muy realista y tras revisar un libro de Piet Mondrain (cubista) esto fue lo que dibujó. ¡Gran cambio hacen los libros!
Por otra parte, Fernando Corona es uno de mis pintores regionales preferidos, antes de conocerlo personalmente me gustaba lo que pintaba, desde el momento de ver aquel graffiti cerca del COBACH Mexicali, en plena Justo Sierra: era la cara del niño Gerber. Estoy hablando de más de 15 años atrás. Después, hace más de 10, se conviertió en el dibujante principal de portadas del fanzine Sintétika, que como saben, de donde retome el nombre de este blog.
Y la culpa la tiene
Kamelie
a la/s
4:33 p.m.
3
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miércoles, enero 2
Bienal de Artes Plásticas de Baja California
Y la culpa la tiene
Kamelie
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4:33 p.m.
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martes, septiembre 11
Ricki Altop Presley
Regresamos a la sala y vi varios dibujos en la mesita central. Uno de ellos llamó mucho de mi atención: era una sucesión de círculos, distribuidos con cierto ritmo y simetría, más bien, con bastante. Supuse que era una araña, aunque eran demasiadas las patas para serlo, y además, con unas terminaciones muy boludas. Es un pulpo, me dijo Ricki. En ese momento se me cayó la cara de vergüenza frente a mi sobrino que había abstraído los rasgos más importantes del animal y los plasmó geométricamente. Entonces el rayonero se convirtió en algo bellísimo, nunca había visto un pulpo trazado con tanta imaginación, y no podía negarlo que no lo fuera. Entonces, como buscadora de talentos en ciernes, le pedí que me lo regalara, para conservarlo y en el futuro presumirle al mundo poseer la primera obra del famoso artista plástico (y de los conceptuales). Pero sorpresivamente, mi sobrino a quien tanto apapacho, me devolvió como respuesta un soberano NO. Que no, no no NO, que era de él y no lo regalaba, que los tres dibujos serían de él.
Le insistí y terminó explicándome que ése, el que a mí más me gustaba, el del pulpo, se lo regalaría a su papá. ¡Cómo era posible! ¡El escuincle ya estaba comportándose como todo un artista! Ajá, de esos que dicen en estas situaciones que la obra forma parte de su “colección personal”. Entonces, tratando con un artista en estas situaciones sólo queda una opción. Era un artista y esta promotora lo trataría como tal, recordé que el arte ¡no se regala, se vende! Faltaba más ¿Creen que los artistas viven de aire? Inmediatamente le ofrecí una moneda y la sonrisa le apareció, con señas de pena por estar aceptando dinero cuando me había dicho varias veces que no, porque ahora la avaricia le había ganado. Sólo le di una cora*, que le sirvió para jugar con ella un rato y después la dejaría olvidada sobre algún mueble.
Ahora tengo el dibujo conmigo.
Ricki Altop ha dejado atrás su periodo abstracto (agosto de 2007) y ha decidido experimentar este mes de septiembre con el arte objeto y el collage. Va y recoge de la basura, unos periódicos que cada emana avientan en casa de su abuela. Mientras su mamá riega el patio de la casa de su abuela mexicana, para que el zacate no termine de morir y ni se imagina que es lo que está haciendo su pequeño en la sala. Ricki Altop destapa todos los recipientes de pegamento que su maestra le dio por regalo. Vacía cada uno de ellos sobre las ofertas de la Soriana, el mercado de moda en la ciudad, selecciona la sección de lácteos, su preferida después de la de juguetes. Toma unas cuantas servilletas, de esas que su mamá le dice que agarre cada vez que inicia a comer algún chuchuluco (su mamá le ha enseñado desde pequeño las buenas costumbres) e inicia a cortarlas en pedazos con unas tijeras que estaban en la cocina. Las servilletas que vemos en el trabajo final no son pegadas completamente sobre el lienzo Soriana, sino solo en ciertas partes, sólo para sostenerlas, dejando que las formas caprichosas con las que han sido dispuestas le otorguen textura y movilidad al cuadro. Además agrega unas cuantas papas bajo las servilletas, agrupadas al costado. Añade unas cuentas doradas, seguramente con permiso de su mamá, para iluminar esa sección del cuadro, llevándola al límite de los amarillos. Para darle un toque oscuro a la composición, toma el sobre que viene como regalo-premio dentro de la bolsa de frituras y lo recorta, colocando pedazos de transformers regados en la parte baja del cuadro. Y así quedan las servilletas, papitas y premio, dispuestos sobre un promocional del mercado, aunado plástica y simbólicamente un objeto materno, como es el collar.
El enfoque de este arte objeto es concienzudo, es ya referencia obligada en el arte infantil, rebasando el concepto del bodegón del arte contemporáneo pintado por Picasso, Juan Gris, Giorgio Morandi y Paul Cesanne, o bien, como el collage de Richar Hamilton o Kurt Schwitters. Ricki Altop es heredero artístico de Piero Manzoni quien fue el primer artista que convirtió en arte el acto de comer. Este cuadro, fue concebido inicialmente como pasatiempo, como forma justificada de embarrarse las manos de pegamento y utilizar las tijeras de la abuela.
El deseo de Ricki Altop es comerse unas papitas rodeado de servilletas dispuestas frente a él. El collage manifiesta un entusiasmo completamente ingenuo por la proliferación de la comida chatarra y la influencia de la publicidad, en un sentido más genérico enarbola una poderosa causa como es el placer de comer empatándolo con el placer de ser amado por su mamá, aunado al reciclaje, en medio del boom del calentamiento global. Altop provoca una sensación de extrema contemporaneidad, pero también de color, textura y tamaño adecuados. Ricki Altop, es el niño prodigio de las artes en la frontera México- EUA.
Y la culpa la tiene
Kamelie
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7:44 p.m.
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Etiquetas: arte
miércoles, agosto 22
El arte de limpiarse los pies
¿Qué no han visitado Mexicaliblog?
Acá las fotos de mis preferidos
Ande pues, ¿que sentiría
Tirarse en las nubes sí se puede con ese tapete.
Y la culpa la tiene
Kamelie
a la/s
6:06 p.m.
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Etiquetas: arte
viernes, junio 29
Una opinión.
Y es que también hay artistas que ningunean a su público, a las instituciones, y lo peor de todo: ningunean su propio proyecto artístico. Me consta, lo he visto, frecuente y recientemente: tengo los pelos de la burra en la mano.
Por otra parte, como público, no se tiene la obligación de verbalizar la huella que el arte ha dejado en su paso, pero valoro a quien lo hace (por compartir su pensamiento y esfuerzo), así como también valoro -no por igual- a quien sólo lo promueve, aunque dé datos escuetos, a veces sin ninguna ganancia o beneficio de algún tipo (por sólo informarnos que ahí está, cuando no lo sabíamos).
Lo cierto es que es muy fácil escribir lo que sea, incluso estos tres parrafitos, cuando debería-mos dirigir nuestras palabras a otro rumbo y dar inicio con ese panorama reflexivo deseado o como dice el dicho ¿quién le pone el cascabel al gato del discurso crítico del arte local?. ¿Quién dijo yo?
Y la culpa la tiene
Kamelie
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4:51 p.m.
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Etiquetas: ¿somos o nos hacemos? o apa sociedá, arte, asociaciones sin sentido
martes, junio 26
Todos invitados
Este jueves 28 de junio Gabrielo presenta su nuevo libro, recién salidito de imprenta. Lo publica el FORCA Noroeste (Fondo Regional para la Cultura y las Artes).El libro es de ensayo, sobre cómo ha sido tratado y retratado el desierto (todos los desiertos, incluido el bajacaliforniano) en la literatura universal.
Así que, allá los espero, en el Café Literario del Teatro del Estado, a las 7:30 pm
Habrá vino de honor.
¡No falten! ¡Los esperamos!
Que conste...
Y la culpa la tiene
Kamelie
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1:04 p.m.
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miércoles, mayo 2
Sábado 28
Desperté no tan temprano y me fui directamente a trabajar. A las 2:00 dimos inicio con las pinta del mural "La Tierra: Nuestro único hogar" en el COBACH plantel Mexicali I. Si pasan por el Casino o van al parque Hidalgo, verán el trabajo que hicieron alumnos del COBACH, jóvenes de Mexicali y artistas plásticos locales. Hágan de cuenta que era como un mini Coachella, música en vivo, jóvenes en el pasto, calor, mucha agua y un bronceado espectacular. Se acabó a las 9:00 p.m.
El cansancio seguía acumulándose (terminé como araña fumigada).
(fotos pendientes)
Y la culpa la tiene
Kamelie
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4:39 p.m.
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Viernes 27
Organicé el homenaje a Ramón Tamayo. Lo bueno es que vivo a 7 cuadras de mi trabajo, y en 20 minutos fui me bañé y regresé fresca como una lechuga para el resto del evento.
Es duro ver enferma a gente talentosa. Se fue del evento con una sonrisa.
Nos quedamos platicando un grupo numeroso y llegué a mi casa casi a la 1:oo pm, cansadísima, demasiado.
Y la culpa la tiene
Kamelie
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4:34 p.m.
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jueves, abril 12
Tres fanzines tres
Yo fui coleccionista de fanzines, de literatura underground de los noventa. En mi casa había mucho, los encontraban en mi recámara, en el cuarto de TV y en el estudio. Un día mi hermano, 12 años menor que yo empezó a leerlos, según me contó esa vez mi madre que me pidió guardara esa literatura hasta que mi hermano tuviera edad, era un puberto entonces.
Me es muy difícil desprenderme de libros, discos y revistas, sobretodo a los que les tengo especial cariño. Mis dos ejemplares de número y mi sub costaron una bicoca, pero fueron la inspiración, entre otros, para que sintetika zine apareciera.
Recientemente he leído a alguien, sus textos son divertidos y antieufemísiticos. Se los voy a dar a él. Ayer encontré mis ejemplares, y les di una ojeada. Acá unos extractos randomizados.
Ahora flotamos en el cosmogel cubiertos perfectamente por trajes de piel humana, herméticos y adaptados para este accidentado viaje.
ENTREVISTADOR: ¿Y qué opinas de la Ciudad de México?
KERVAS: Cuando pienso en mi vida en el DF, siempre pienso en mocos.
ENTREVISTADOR (nervioso, apenado, voltea a ver al floor manager): ¿Mocos?
KERVAS: Sí, exactamente. Mocos. El aire en el DF está tan contaminado que provoca que surjan
en tus fosas nasales una gran cantidad de mocos duros todo el día. De hecho, son buenos para la estancia en la ciudad. Los viajes en coches son tan largos que uno se puede entretener de maravillas sacándose los mocos.
La tecnología siempre ha puesto a temblar a las instituciones del arte. ¿Cuánto tiempo necesito Blancanieves para convertirse en una obra de arte y ser repetda por los críticos?
Cada vez que voy a un centro comercial me gustaría que mi vida fuera como una película de acción de Hong Kong (...)
Nos quedamos en los disparos. Sería, como dije antes, una película de acción de Hong Kong. Woo, definitivamente Woo. Una película de John Woo. Dónde sólo se muere la escenografía y no importa cuántas balas te den. Si tu nombre estaba antes de los créditos, todas son heridas superficiales. (...)
Los chistes de Pepito son diseñados cuidadosamente por grupos de anarquistas con la intención de corromper a la niñez mexicana.
Salinas es el anti-cristo.
Los frutis tienen LCD.
Puedes encontrar mensajes subliminales entre concurso y concurso de Chabelo....
Y la culpa la tiene
Kamelie
a la/s
5:12 p.m.
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Etiquetas: arte, Memorabilia, obsesionista obsesionada
miércoles, abril 11
Que se las llevaron de parranda... ¿creerán ustedes?
Bueno, a veces se tiene mucho amor al arte y poco dinero, pero no hay que ser rta de dos patas ¡háganme al favor!.
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Kamelie
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5:31 p.m.
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Etiquetas: ¿somos o nos hacemos? o apa sociedá, arte
martes, abril 10
Highclowd en viernes 13 ¡para que vayan!
Esta novela ganó el Premio Internacional Ignacio Manuel Altamirano en 2005, y su publicación se concretó a finales del 2006.
Evento: Presentación del libro Highclowd de Gabriel Trujillo Muñoz, presentan: Carlos Adolfo Gutiérrez Vidal y Alejandro Espinoza Galindo.
Lugar: café Literario del Teatro del Estado
Hora: 19:30 horas
Admisión: Libre
Vino patrocinado por: Kamelie Zarzamora ;)
Sinopsis:
Con Highclowd..., Gabriel Trujillo Muñoz se adentra en la novela de aventuras con un toque de Emilio Salgan y otm tanto de Robert Louis Stevenson: Nube Alta, su protagonista, es un indígena bajacaliforniano de la primera mitad del siglo XIX, un joven que debe atravesar varios mundos, propios y ajenos, para descubrir qukn es realmente y cuál es su destino bajo la mirada atenta de Matipá, el dios coyote de los desiertos del norte mexicano. Novela que va de las misiones dominicas a los barcos balleneros del océano Pacífico, de la vida como esclavitud a la rebelión en todas sus formas. Una travesía contra los elementos deja naturaleza y contra las normas de las civilizaciones imperantes. Un relato de magia y conocimiento, de fortaleza y metamorfosis, en un Inundo de frontera que no cuenta con más leyes que las de la propia supervivencia, con más horizonte que el que cada uno explora y conquista para sí. Novela épica de un México desconocido, de territorios vírgenes al filo del fuego que todo lo consume, entre las aguas turbulentas que por igual dan muerte y resucitan.
Enlaces:
- Higclowd es el libro más barato de gabriel Trujillo Muñoz en Librerías Gandhi en línea.
- "Gabriel Trujillo gana Premio Internacional de Narrativa", aparecido en Gaceta Universitaria 144.
- Higclowd en Librerías El Sótano.
- Higclowd en BuscaPé.
Y la culpa la tiene
Kamelie
a la/s
6:34 p.m.
2
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Etiquetas: arte
jueves, febrero 1
Kamelie Pollock
Tomando la recomendación de Tony Rocksas visté una (de tantas) página sobre Jackson Pollock y por un momento hasta pensé que era artista plástico (¡uuuuuuy!). 



Y la culpa la tiene
Kamelie
a la/s
2:35 p.m.
9
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Etiquetas: arte




