martes, junio 19

Cinemascopio

Hasta que la boda nos separe

Título original: The Groomsmen

País: Estados Unidos de América

Género: Drama / Comedia / Romance

Año: 2006

Duración: 1 horas 38 minutos

Director: Edward Burns

Actores: John Leguizamo, Matthew Lillard y Brittany Murphy

3 ¼ estrellas

El reencuentro con amigos nunca es fácil, los gustos y la suerte individuales caminan por rumbos casi siempre muy lejanos a los que fueran tus compañeros de estudio, de barrio. Eso le ha pasado a T.C., el personaje que interpreta John Leguizamo, quien regresa a la ciudad con su viejo grupo de amigos y los tiene que poner al día, aunque eso implique unas revelaciones. “Hasta que la boda nos separe” es una cinta que pone a prueba la amistad a través del tiempo, la amistad incluso, entre primos, entre hermanos, entre personas de distintas preferencias sexuales, eso precisamente es lo que hace interesante a la película, se arriesga, pone en la cuerda floja los afectos mutuos y en cualquier momento pareciera que sea caen las relaciones, tan frágiles, tan humanas. Son múltiples los factores que inciden en esas relaciones amistosas: la presión de la pareja, los hijos, la bebida, el trabajo, la inestabilidad conyugal, la esterilidad, lo homosexualidad, la inmadurez.

Aunado a esto es de reconocerse la sinceridad que vacía Edward Burns, quien interpreta al personaje principal de la cinta, si es que lo hubiera, quien además también escribió la historia, por lo que huele a un aspecto personal y verdadero, lo que se capta en las escenas sin pretensiones y con una buena carga de realidad, fuera falsedades.

¿Qué hacen los viejos amigos treintañeros de Edward Burns? Beben, platican reúnen a su grupo de rock, pescan, van a bares, juegan golf, van a ver strippers. Quizá sus diversiones sean un cliché, aunque pudiera el director intentar mostrar aún la inmadurez de sus personajes. Bien formulada es la combinación de actores, o el encadenamiento que forma el director, no siempre se anda en grupo, generalmente la cotidianidad junta a pares de amigos y así se van rotando las escenas en pares, tríos y algunas grupales.

“Hasta que la boda nos separe” es un filme sobre cinco hombres y su relación con ellos y con su mundo. Nada más y nada menos.


Sobre la fotografía que aquí aparece: me encanta la desfachatez del amigo al irse con su helado en mano y dejarle la cuenta al otro, pero más sorprende que el que se queda con la cuenta le dice al paletero superando la desfachatez del recién ido: "Y no te voy a pagar tus paletas, porque estás frente a mi casa".


La revelación

Título original: The number 23

País: Estados Unidos de América

Género: Drama / Misterio /Thriller

Año: 2007

Duración: 1 horas 35 minutos

Director: Joel Schumacher

Actores: Jim Carey y Virginia Madsen

2 estrellas

Si uno de los actores ha demostrado que de ser el peor actor puede ser uno de los mejores es Jim Carey. Con la suerte de buenos guiones puede interpretar a grandes personajes, como en la cinta “Truman Show” o “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos”. Desafortunadamente el guión de “La revelación” no corre con la misma fortuna que aquellas dos. La obsesión por el número 23 es injustificada, y ese no es el problema, porque muchas de nuestras obsesiones así lo son, sino que elegir un número tan arbitrario causa sólo que la cinta sea cubierta por un velo de falsedad.

Un ejemplo de una obsesión numérica en una cinta bien lograda es “π”, cuya tema es las matemáticas contadas poéticamente o la poesía explicada matemáticamente. “π” al diferencia de “La revelación” toma su número central (3.1416) y lo sitúa como base de todo el universo, mismo que produce las estructuras rizadas o en forma de caracol. Así mientras en “π” el humo, las texturas, el agua y todos los elementos naturales crecen, se desarrollan y existen en nuestro alrededor bajo en número 3.1416, acá en “La revelación” el director tiene que formular encuadres sumamente forzados sobre letreros de números que sumen o se encuentren, fechas cuya interpretación numérica dé como resultado el 23, no se sabe cuándo es sólo el mes y día y cuando sólo el año y el mes, pero tiene qué coincidir.

Meter con calzador del 23 al pié del cine, duele. Lástima de la actuación de Carey, qué desperdicio. En cuanto a escenografía y arte, hay cierto atino que no se logra disfrutar del todo, la pintura de la casa, los flasbacks, son elementos que se opacan ante el burdo argumento. Seguramente en este escrito habrá varios veintitrés, quizá esto sólo sea un mensaje. Ay, qué miedo.

1 comentario:

Joel dijo...

opino que en si al trama no estaba tan mala, pero la direccion estuvo un poco floja, pues Carrey no me convenció con su atuacion... el numero es lo de menos, el mensaje detras del guion tanto de Pi como de Number 23 es que la psicologia está cañona, si te obsesionas con algo lo vas a ver hasta en el baño
Si no, acuerdense cuando tienen automovil nuevo como por arte de magia ves muchos del mismo color y modelo por la ciudad, como si todos hubieran comprado juntos...