viernes, junio 20

A propósito del centenario de Mexicali

Mexicali. Una breve descripción

Mi casa está en Mexicali. Vivo en las mismas paredes que alguna vez albergaron mis abuelos. Mexi_C_ali, es donde termina México y donde empieza California. Y hoy como hace 100 años, aún continúa resultando atractiva. Aquí todo es nuevo y huele a polvo. Mexicali es una ciudad pequeña o un pueblo grande donde apenas alcanzamos el millón de habitantes.

Esta ciudad tiene un filtro que se llama “verano” por cual sólo permanece la gente que quiere hacer cosas nuevas, que quiere construir un futuro con calor o con calor, que quiere comenzar desde cero. Aquí sólo hay dos estaciones: Verano e invierno. En verano pagamos muchísima luz eléctrica –y por ello se hacen las únicas manifestaciones- y sudamos un Mar de Cortéz en San Felipe, que es nuestra playa a una hora. En verano caminamos en slow motion.

Caléxico es la ciudad hermana, allá vamos de compras con los chinos a las tiendas de wandola o a la gualmar. Nuestras familias son binacionales y a veces pensamos que quizá algún día viviremos en EUA cuando arreglemos papeles, pero como todo aún marcha bien, pues aquí seguimos.

La canción que nos identifica es la legendaria Mexicali Rose escrita en 1923 Aquí hay decenas de restaurantes de comida china cantonense y centenas de puestos donde venden sabrosos tacos de carne asada. Su bebida es la orchata (agua de arroz) que comúnmente venden en las populares tiendas de aguas frescas llamadas “Michoacanas”. Al mexicalense le dicen “cachanilla” (un arbusto) por aferrarnos a esta tierra desértica y porque somos unas diablillos (cachas es diablo). Esta es la ciudad capital del estado aquí año tras año se reúnen los amantes del rock progresivo en el Baja Prog o los motociclistas en Baja 1000.

Esta ciudad tiene un cielo de azul intensísimo y una luz deslumbrante que fascina a cualquiera, pero también la contamina diariamente su propio polvo, los insecticidas del Valle Imperial y el humo de sus industrias. Sus árboles son los yucatecos, eucaliptos y palmas.

Mexicali es una ciudad hecha para los que requieren trabajo y pocos distractores a su alrededor para hacer las cosas que verdaderamente les gusta. Es una ciudad totalmente plana, con trazos rectos y amplias calles que conducen a lotes baldíos o a fraccionamientos en serie. La mayor parte de las familias cuentan con dos o más carros porque nadie le gusta caminar o andar en bicicleta bajo este intenso sol. El centro antiguo de la ciudad hay tiendas coloridas donde venden desde un par de zapatos taiwaneses hasta uno recuerditos mexicanos hechos en Guadalajara. Mexicali es un pueblo que nunca deja de crecer, una ciudad que se cocina a 115º a la sombra.


Mexicali, Baja California, 14 de marzo de 2003.

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